GHOST WORLD (2001)

Director: Terry Zwigoff

Guión: Daniel Clowes y Terry Zwigoff, basado en el cómic de Daniel Clowes.

Duración: 111 min.

Reparto: Scarlett Johansson (Rebecca), Thora Birch (Enid), Steve Buscemi (Seymour), Brad Renfro (Josh), Illeana Douglas (Roberta Allsworth), Bob Baladan (padre de Enid), Stacey Travis (Dana), Charles C. Stevenson Jr. (Norman), Dave Sheridan (Doug), Tom McGowan (Joe).

IMDB rating: 7,7

Mi rating: 9

 

AMERICAN SPLENDOR (2003)

Dirigida y escrita por: Shari Springer Berman y Robert Pulcini, basado en los cómics escritos por Harvey Pekar y dibujados, mayoritariamente, por Robert Crumb pero también por Gary Dumm, Frank Stack y Joe Zabel.

Reparto: Paul Giamatti (Harvey Pekar), Hope Davis (Joyce Brabner), Madylin Sweeten (Danielle Batone), Harvey Pekar (Harvey real), Joyce Brabner (Joyce real), Daniel Tay (Harvey joven), James Urbaniak (Robert Crumb), Judah Friedlander (Toby Radloff), Robert Pulcini (Bob), Larry Jones Myers (Doctor).

Duración:
101 min.

IMDB rating: 7,7

Mi rating: 9

No las meto dentro del “Rescatando…”, aunque no sean pelis tampoco de ahora, porque las considero completamente atemporales y dignas de una review y de ser recomendadas. American Splendor y Ghost World, Ghost World y American Splendor. Son probablemente mis adaptaciones de cómic favoritas. La ventana que me mostró qué había algo más allá de esos tebeos de superhéroes que nunca me habían atraído (aunque posteriormente he leído agunos muy buenos porque tienen a guionistas muy buenos detrás como Alan Moore en Batman). Y debo decir que he leído los cómics después, como me ha pasado con casi todos de los que he visto la película, del de American Splendor pasaron algunos números por mis manos fugazmente y el de Ghost World no pude releerlo bien hasta que recientemente me lo regalaron. 

Pero a lo que iba. Empezaremos por la que se remonta al 2001: Ghost World. Si algo relaciona enormemente estas dos películas es que el director de ésta, Terry Zwigoff, habría dirigido enm 1994 un documental biográfico sobre Robert Crumb, el dibujante de American Splendor. Y si hablamos de la peli propiamente dicha… digamos que entraría en el saco de las que os he estado hablando últimamente. Es un retrato de ciertos individuos en un momento de sus vidas que puede resultar deprimente o triste pero que si rascas más allá de la superfície acaba invitando a cierto positivismo.

Enid y Rebecca son dos amigas de la infancia que acaban de finalizar el Instituto y tienen claro que no quieren ir a la universidad. Rebecca (Scarlett Johansson) quiere/sueña con compartir vivienda con Enid, han dejado atrás la escuela y la gente de ella que detestan, y ahora quiere dejar atrás también a la familia. Pero esta amistad tan idílica empezará a sufrir grietas cuando Enid sufra una especie de crisis existencial en la que colaboran personajes como el interpretado por Steve Buscemi.
 

Si leéis las viñetas originales veréis, o si las habéis leído sabréis, el importante y magnífico trabajo del guionista. Sí, que en este caso es el mismo Daniel Clowes (autor del cómic) pero es muy importante saber adaptar el lenguaje de un formato a otro, el lenguaje del cómic al del cine… personajes que funcionan en las viñetas pueden no hacerlo en el cine, bien sea porque aparecen en mayor número y tantos en pantalla pueden llevar a la confusión, o bien porque si tienes la oportunidad de reescribir a alguno para contar la misma historia ¿por qué no hacerlo? Así pues, si leéis y veis, comprobareis como ciertos personajes cambian pero enriquecen la historia, la hacen un pelín diferente pero, al fin y al cabo, se cuenta lo mismo, nos llevan por el mismo camino y llegamos al mismo destino.

La parada de autobus. Porque si bien se podría decir que todos los personajes y determinados objetos o situaciones juegan un rol importante en el desarrollo de la historia para mi la parada y Enid, en la película, son las auténticas protagonistas. Supongo que porque me sentí y me sigo sintiendo muy identificada cada vez que veo la peli. Es duro no tener claro quién eres, ni qué quieres ser, ni a dónde quieres ir. Y por eso os decía que en Un hombre sin pasado, despertarse amnésico en algún otro lugar podría verse como una oportunidad de empezar de nuevo con una nueva identidad, si pudieras sopesar que tu vida anterior era una mierda. Es como en este caso. Coger un autobus e irse a otra ciudad. Cambiar de nombre, seguirás siendo la misma persona por dentro pero te da la ocasión, el tiempo, las circunstancias de conocerte a ti mismo mientras ante otros nuevos conocidos eres otra persona.

American Splendor es un buen ejemplo de cómo mostrar la mejor obra de un artista y a la vez narrar su biografía. Es verdad que ayuda el hecho de que el cómic fuera autobiográfico pero la película tiene una estructura narrativa metiendo al Harvey Peckar auténtico como narrador, en este caso, de alguna forma siendo entrevistado y así se van introduciendo los hechos, que funciona. Es como en 24th hour people de Winterbottom, aunque ahí es el Toni Wilson ficticio el que, como hiciera el auténtico presentando los documentales, habla sobre la vida del auténtico Wilson, su carrera, Joy Division, Happy Mondays , etc.

Sí, es triste. Por qué negarlo. Yo creo que si estas pelis/historias nos gustan, me gustan es porque son igual de deprimentes que nuestras existencias, o igual de deprimentes que en un momento dado. Porque yo me siento igual de fracasada que Enid en Ghost World y Harvey Peckar en American Splendor, aunque hay momentos en los que las cosas no le van tan mal a él pero como nos explica Joyce (un personaje que ya conocereis cuando la veais o ya conocéis si la habéis visto) Peckar tiende a sacar en sus viñetas lo negativo de la gente y eso, por un lado, va bien para tomarse la vida con humor, un humor ácido que entretuvo a otros durante años pero que, por otro lado, hace que tu gente más allegada pueda acabar alejándose de ti.

    

Lo mejor de la película es, sin duda, Paul Giamatti, está perfectamente metido en el papel y viéndolo alternamente al lado del original a lo largo del film, comprendes que aunque la semejanza física no es exacta, carismáticamente está conseguido. También van desfilando las versiones reales de otros personajes de la vida de Peckar y es que es de lo más gracioso ver a los intérpretes y luego a los auténticos y comprobar que están perfectamente caracterizados. Además es de una gozada visual que merece la pena que disfrutéis. Si en The Hulk era reprochable que mezclasen lenguajes, quiero decir, que era para decirles que qué hacían metiendo viñetas en la pantalla, en American Splendor – sin abusar de ellas claro-, es hasta necesario. Ayudan a narrar la historia, a comprender a qué se dedicaba el protagonista y a meternos de lleno en su mundo y en American Splendor.